miércoles, 4 de junio de 2014

La Corona de cartón

El Rey no tiene corona,
que la tiene de cartón,
que la corona de España,
no la tiene ningún ladrón.
Coplilla popular de 1931

Este país nuestro va a necesitar de mucho "bicarbonato democrático", ya que las "digestiones políticas" difíciles se suceden rápidamente y todo apunta a que esto no ha hecho nada más que empezar. Cuando todavía no estábamos repuestos de la resaca electoral y solo se habían esbozado los primeros análisis sobre el resultado de las elecciones europeas, (indicando la fuerte subida de Izquierda Unida, la apertura de nuevos espacios, la caída del bipartidismo, el debate que se abría sobre la necesidad de la convergencia de las fuerzas políticas y sociales alternativas y la posibilidad de que el 25 de mayo fuera un hecho sintomático del fin de régimen) nos hemos encontrado con el anuncio precipitado, decidido con nocturnidad y alevosía, y llevado con el máximo secreto por las cúpulas de dos partidos cuyas siglas tienden a fusionarse, de que la abdicación de Juan Carlos I en favor de su hijo es cuestión de días. ¿Se han enterado del mensaje que la ciudadanía expresó el fin de semana anterior? Parece ser que no. El Régimen, la pervivencia de la monarquía corrupta y caduca, está por encima de lo que la plebe reclame y exija. Si reclamáis participación , os daremos imposición. Cuando pidáis democracia, os daremos ley orgánica. Hay que dejarlo todo atado y bien atado. Esa es la enseñanza que nos quieren transmitir.

España, es esa gran democracia, ese gran estado social y de derecho con el que se nos llena la boca, que empieza y acaba donde la oligarquía y los poderosos deciden. Palabras y conceptos vacíos a día de hoy, que solo tienen vigencia en el papel mojado en el que han convertido la Constitución de 1978. El pacto constitucional está roto, y los que somos demócratas queremos decidir, queremos participar activamente en la elaboración de uno nuevo, con un proceso constituyente que abra una nueva etapa para construir entre todos un nuevo modelo de país en clave republicana.

Hemos alcanzado la madurez democrática sobradamente, ya no somos súbditos de nadie, somos ciudadanos libres e iguales. Tenemos derecho a decidir sobre nuestro futuro, sobre el futuro de nuestro país. Tenemos derecho a votar para construir un nuevo país. Lo que ocurre es que este Régimen que se desmorona tiene miedo del poder de la gente, tiene miedo de la democracia, tiene miedo del Pueblo consciente y organizado que en un proceso constituyente pueda alumbrar la 3ª República Española. 

Tenemos que ser conscientes de que los procesos sociales no se detienen. La fuerza de la historia es imparable. Si confiamos en los valores y principios de Libertad, Justicia Social, Igualdad y Progreso que la República siempre ha amparado, la traeremos como siempre la hemos traído, con la fuerza de los votos y la legitimidad democrática de las elecciones.



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